Señales de advertencia de un segundo ACV
Autor: Giovana Fermat Roldán

Un accidente cerebrovascular (ACV), también conocido como ictus o embolia, ocurre cuando el flujo sanguíneo a una parte del cerebro se interrumpe o disminuye y el tejido cerebral no recibe suficiente oxígeno y nutrientes vitales para su funcionamiento. Esto puede causar un daño temporal o permanente, e incluso la muerte. Razones por las cuales es importante reconocer las señales de advertencia para buscar atención médica inmediata.
Un ACV recurrente, es un episodio que ocurre después de haber tenido otros eventos previos de ACV. Las personas que ya han tenido un ACV tienen un mayor riesgo de sufrir otro ictus, por lo que es fundamental que puedan reconocer las señales de advertencia tempranas. El riesgo es mayor durante los primeros cinco años y va disminuyendo conforme pasa el tiempo.
Usualmente las señales de advertencia son similares a las del primer episodio. Pueden ser señales de advertencia de un segundo ACV:
- Debilidad súbita o entumecimiento de la cara, el brazo o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo.
Esto se manifiesta como dificultad para levantar el brazo, dejar caer objetos de las manos, o asimetría de la cara por parálisis facial.
- Confusión repentina.
La persona puede parecer desorientada en las actividades que realizaba, el lugar donde está, la fecha o respecto a su propia identidad. Puede agravarse hasta la alteración del estado de alerta y no responder a los estímulos.
- Dificultad para hablar o comprender lo que se dice, ya sea que no puedan hablar, no encuentren las palabras correctas o una entonación de voz arrastrada.
- Usualmente cuando hay dificultad en el habla, se puede acompañar también de trastornos de la deglución (disfagia).
- Problemas repentinos de visión, incluyendo visión borrosa, doble visión o pérdida parcial o total en un campo visual.
- Dificultad para caminar o mantener el equilibrio.
La persona puede desviarse al caminar o bien puede presentar una caída repentina. En ocasiones, antes que ser un problema de movimiento de las extremidades inferiores, también pueden presentar mareos repentinos, con pérdida de equilibrio o coordinación.
- Dolor de cabeza severo y repentino sin causa conocida.
Este dolor puede ser diferente a cualquier otro dolor experimentado anteriormente.
Otros síntomas menos comunes:
- Pérdida del control de la vejiga o los intestinos (incontinencia)
- Cambios cognitivos, como la memoria o concentración.
- Debilidad o entumecimiento generalizado.
¿Qué hacer si creo que estoy teniendo un segundo ACV?
Si tiene síntomas de algún déficit neurológico, como los ejemplos anteriores, es importante buscar atención médica de inmediato. El tratamiento temprano puede ayudar a reducir el daño cerebral y mejorar las posibilidades de recuperación.
En algunas ocasiones, el episodio puede resolverse en menos de 24 horas, esto se conoce como Accidente Isquémico Transitorio (TIA por sus siglas en inglés). Sin embargo, aún y cuando los síntomas se hayan resuelto sin tratamiento médico, sin intervenciones de prevención el riesgo de daño neurológico permanente es alto.
Prevención de un segundo ACV
Las medidas de prevención primaria se dan a pacientes que nunca han tenido un episodio de ACV. Usualmente se centran en factores de riesgo asociados al estilo de vida y control de las enfermedades actuales.
Cuando ya se experimentó un primer ACV, se implementan medidas de prevención secundaria. En ese momento cobran mayor importancia el control de las enfermedades y los cambios del estilo de vida, pero también se utilizan algunos medicamentos para reducir el riesgo de un segundo ACV.
- Control de la presión arterial.
La presión arterial alta es el factor de riesgo más importante.
- Control del colesterol.
El colesterol alto daña las arterias en todo el cuerpo, por lo tanto, aumenta también el riesgo de ACV.
- Control de diabetes.
A largo plazo causa daño en las arterias más pequeñas en todo el cuerpo, no solamente a nivel cerebral.
- Dejar de fumar.
Los tóxicos presentes en el humo de tabaco también dañan las arterias más pequeñas en todo el cuerpo. Se considera como uno de los principales factores de riesgo.
- Dieta saludable.
Una dieta de estilo Mediterráneo o basada en plantas nos ayuda a reducir el riesgo de ACV y otras complicaciones de enfermedades cardiovasculares. Además, permite mantener un peso saludable.
- Control del peso corporal.
El sobrepeso y la obesidad usualmente están relacionados con otros factores de riesgo cardiovasculares, que finalmente tienen influencia sobre el riesgo de presentar un ACV.
- Medidas farmacológicas de prevención secundaria.
Incluyen medicamentos que tienen efecto sobre los factores de riesgo mencionados anteriormente. Es importante tomarlos según las indicaciones médicas.
Si ha tenido un ACV anteriormente es importante trabajar en equipo con su médico para controlar el riesgo de un segundo evento. Los cambios en el estilo de vida y el tratamiento farmacológico adecuado puede reducir el riesgo y aumentar las probabilidades de vivir una vida larga y saludable.

¿Cuáles son las causas de un segundo ACV?
Las causas de un segundo accidente cerebrovascular (ACV) son variadas y a menudo están relacionadas con factores que contribuyeron al primer ACV. A continuación se detallan algunas de las causas más comunes y los factores de riesgo asociados:
1. Hipertensión Arterial
La hipertensión no controlada es una de las principales causas de un segundo ACV. La presión arterial alta puede dañar las arterias, haciéndolas más susceptibles a rupturas o bloqueos.
2. Enfermedades Cardíacas
Las condiciones como la fibrilación auricular, las valvulopatías, o el infarto de miocardio aumentan el riesgo de formación de coágulos que pueden viajar al cerebro y causar un ACV isquémico.
3. Diabetes Mellitus
La diabetes mal controlada puede dañar los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de aterosclerosis, lo que incrementa la probabilidad de un segundo ACV.
4. Hiperlipidemia
Niveles altos de colesterol y triglicéridos en la sangre pueden contribuir a la formación de placas en las arterias, aumentando el riesgo de un nuevo ACV.
5. Estilo de Vida No Saludable
Factores como el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, una dieta poco saludable y la falta de ejercicio físico son contribuyentes significativos al riesgo de un segundo ACV.
6. Obesidad
El exceso de peso está asociado con varios factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes y la hipercolesterolemia, que pueden contribuir a un segundo ACV.
7. Historia Familiar
Un historial familiar de ACV puede indicar una predisposición genética a sufrir eventos cerebrovasculares.
8. Edad y Sexo
A medida que las personas envejecen, el riesgo de sufrir un segundo ACV aumenta. Los hombres suelen tener un riesgo ligeramente mayor que las mujeres.
9. Factores Psicosociales
El estrés crónico y la depresión pueden influir negativamente en los factores de riesgo cardiovascular y cerebrovascular, aumentando la probabilidad de un segundo ACV.
10. Adherencia a Tratamientos
No seguir correctamente los tratamientos médicos, incluyendo la medicación para controlar la presión arterial, el azúcar en la sangre y el colesterol, aumenta el riesgo de un segundo ACV.
11. Enfermedades Crónicas
Enfermedades como la apnea del sueño, la insuficiencia renal crónica y las enfermedades inflamatorias crónicas también pueden contribuir al riesgo de un segundo ACV.
La prevención de un segundo ACV implica una combinación de tratamiento médico y cambios en el estilo de vida. Los pacientes deben trabajar estrechamente con su equipo de salud para controlar la presión arterial, la diabetes y el colesterol, además de adoptar hábitos saludables como una dieta equilibrada, ejercicio regular, evitar el tabaco y el alcohol, y manejar el estrés. La adherencia estricta a los medicamentos recetados y las visitas regulares al médico son cruciales para reducir el riesgo de recurrencia.
