Qué hacer en primeros minutos de un derrame cerebral
Autor: Giovana Fermat Roldán

Un derrame cerebral, también conocido como infarto cerebral o accidente cerebrovascular (ACV), es una de las emergencias médicas más graves. Es un evento en el que el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro se ve interrumpido, ya sea por un bloqueo o una hemorragia. Esta interrupción puede causar daño cerebral irreversible en cuestión de minutos, por lo que actuar con rapidez y tomar las medidas adecuadas puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, así como reducir las secuelas de la lesión.
Como neurólogo especializado en la atención de infartos cerebrales, entiendo la importancia de actuar de manera inmediata. En este artículo, proporcionaré una guía detallada sobre qué hacer en los primeros minutos de un derrame cerebral, ya que cada segundo cuenta.
1. Reconocer los síntomas rápidamente
Lo primero que se debe hacer al sospechar de un posible infarto cerebral es identificar los síntomas. Los signos comunes de un derrame cerebral pueden incluir:
- Debilidad repentina o adormecimiento en la cara, brazo o pierna (especialmente en un solo lado del cuerpo).
- Confusión o dificultad para hablar y entender.
- Pérdida de coordinación o equilibrio.
- Dolor de cabeza intenso y repentino (especialmente si es diferente a cualquier dolor de cabeza previo).
- Visión borrosa o doble en uno o ambos ojos.
Usualmente, los síntomas aparecen de manera súbita. Si alguna de estas señales se presenta en la persona, es fundamental tomar acción de inmediato.
2. Llamar a emergencias
El paso más importante es llamar a emergencias lo antes posible. Cada minuto cuenta, y la rapidez con la que se recibe tratamiento puede afectar el pronóstico y la recuperación. Al comunicarte con los servicios de emergencia, trata de proporcionar los siguientes datos de manera clara y concisa:
- Descripción de los síntomas (si son nuevos o han cambiado).
- El tiempo en que los síntomas comenzaron (esto es crucial, ya que algunas intervenciones médicas tienen un límite de tiempo).
- La ubicación exacta del incidente (en caso de que haya dificultad para describir los síntomas).
El servicio de emergencias se encargará de coordinar la atención médica más cercana, como el envío de una ambulancia equipada.
3. No intentar mover a la persona innecesariamente
Una vez que se identifique que alguien está teniendo un derrame cerebral, es vital no intentar moverlo de forma innecesaria. A pesar de la tentación de intentar hacer que la persona se mueva o se coloque en una posición más cómoda, es importante mantenerla lo más estable posible. Moverla de manera incorrecta podría empeorar la situación.
Si la persona está consciente, debe permanecer tranquila y evitar hacer esfuerzos innecesarios. En el caso de que la persona se desmaye o esté inconsciente, colóquela en una posición lateral (de lado) para evitar el riesgo de asfixia, asegurándose de que las vías respiratorias permanezcan despejadas.
4. Evitar dar alimentos o líquidos
Es común que, en momentos de crisis, la persona afectada quiera ingerir líquidos o alimentos para sentirse mejor. Sin embargo, en un derrame cerebral, esto puede ser peligroso. Si la persona tiene dificultades para tragar o está consciente pero desorientada, existe el riesgo de atragantarse o de que los alimentos o líquidos lleguen a los pulmones, lo cual puede provocar una neumonía por aspiración.
Es importante no ofrecerle nada para comer o beber hasta que los profesionales de la salud puedan evaluar sus capacidades para tragar y ofrecer el tratamiento adecuado.

5. Administrar tratamiento médico en el hospital
Cuando la ambulancia llegue, los paramédicos tomarán el control y proporcionarán la atención inicial, que incluye la estabilización de la persona. En el hospital, la evaluación rápida y precisa es esencial para determinar el tipo de ACV que está ocurriendo (isquémico o hemorrágico).
Para el accidente cerebrovascular isquémico (el más común, causado por un coágulo), el tratamiento puede incluir la administración de un fármaco trombolítico, que ayuda a disolver el coágulo y restaurar el flujo sanguíneo. Sin embargo, este tratamiento es más efectivo si se administra dentro de las primeras 3-4 horas desde la aparición de los síntomas. Si el ACV es hemorrágico (causado por una hemorragia cerebral), el tratamiento será diferente y puede incluir cirugía para detener la hemorragia.
6. Intervenciones tempranas y seguimiento
Una vez que el paciente es diagnosticado, la intervención temprana es crucial para reducir el daño cerebral y mejorar las posibilidades de recuperación. El tratamiento inmediato, como la trombectomía en casos de ACV isquémico, puede realizarse dentro de un periodo específico para obtener mejores resultados.
Tras la estabilización inicial, los profesionales médicos continuarán evaluando la función cerebral y la extensión del daño. La rehabilitación neurológica también juega un papel fundamental en la recuperación, y, aunque puede tomar tiempo, es vital para la restauración de las funciones motoras, cognitivas y del habla.
En resumen: Actuar rápido puede salvar vidas
El tiempo es el factor más importante cuando se trata de un derrame cerebral. Cuanto más rápido se reciba atención médica, más posibilidades tendrá la persona afectada de una recuperación exitosa. Reconocer los síntomas, llamar a emergencias, evitar movimientos innecesarios y no ofrecer alimentos o líquidos son pasos esenciales que todos debemos conocer y aplicar.
Como neurólogo especializado en el tratamiento de infartos cerebrales, mi consejo es claro: no subestimes los síntomas, y ante cualquier duda, siempre es mejor errar por el lado de la precaución y buscar ayuda médica lo más rápido posible. La rapidez en la atención es clave para minimizar los efectos y ofrecer una mayor esperanza de recuperación.
