Ejercicios para después de un accidente cerebrovascular
Autor: Giovana Fermat Roldán

Un accidente cerebrovascular (ACV) es un evento que puede dejar secuelas físicas, cognitivas y emocionales, afectando la calidad de vida de las personas. Sin embargo, la rehabilitación adecuada puede marcar una gran diferencia en la recuperación. Como neurólogo especializado en neurorehabilitación y en la atención de las secuelas del ACV, quiero compartir algunos ejercicios que pueden ser de gran ayuda para mejorar la movilidad y la función general del cuerpo tras un ACV.
¿Por qué son importantes los ejercicios de rehabilitación?
Después de un ACV, el cerebro experimenta un proceso de recuperación conocido como neuroplasticidad, donde intenta «reorganizarse» para recuperar las funciones perdidas. Los ejercicios físicos y cognitivos estimulan esta capacidad, ayudando a reconectar circuitos neuronales. La clave está en la constancia y en adaptar cada ejercicio a las necesidades y capacidades de cada paciente.
1. Ejercicios de movilidad y flexibilidad
Después de un ACV, es común que los músculos se vuelvan rígidos o débiles, lo que limita el rango de movimiento. Los ejercicios de movilidad están diseñados para mantener las articulaciones en movimiento y reducir la rigidez muscular.
Ejemplo de ejercicio:
- Rotación de hombros y codos: Sentado en una silla, se pide que la persona mueva los hombros en círculos grandes, primero hacia adelante y luego hacia atrás. Luego, con los brazos extendidos, realizar movimientos de flexión y extensión en los codos.
Este tipo de ejercicios ayuda a reducir la rigidez muscular y a mejorar la movilidad en las articulaciones, lo que es esencial para retomar actividades cotidianas como vestirse o alimentarse.
2. Ejercicios de fortalecimiento
El ACV puede dejar músculos debilitados, particularmente en un lado del cuerpo. Los ejercicios de fortalecimiento ayudan a mejorar la fuerza muscular, algo crucial para recuperar la independencia.
Ejemplo de ejercicio:
- Levantamiento de piernas: Sentado en una silla, la persona levanta una pierna extendida y la sostiene por unos segundos antes de bajarla lentamente. Repetir con la otra pierna.
Fortalecer los músculos de las piernas es vital para mejorar el equilibrio y la capacidad de caminar.
3. Ejercicios de equilibrio
El equilibrio se ve comprometido después de un ACV, lo que aumenta el riesgo de caídas. Los ejercicios de equilibrio son esenciales para recuperar la estabilidad y la confianza al caminar.
Ejemplo de ejercicio:
- Ejercicio de pie en un solo pie: Con la ayuda de una silla o barra para apoyo, el paciente debe intentar mantenerse de pie sobre una pierna durante unos segundos y luego cambiar a la otra pierna. Este ejercicio debe realizarse con supervisión si es necesario.
Mejorar el equilibrio no solo facilita la movilidad, sino que también reduce el riesgo de caídas, lo que es una de las principales preocupaciones después de un ACV.
4. Ejercicios de coordinación
La coordinación entre las extremidades puede verse afectada después de un ACV. Los ejercicios de coordinación ayudan a mejorar la sincronización de movimientos, algo esencial para actividades diarias como caminar o agarrar objetos.
Ejemplo de ejercicio:
- Juego con pelotas pequeñas: Lanzar una pequeña pelota o simplemente pasarla de una mano a otra repetidamente. Este tipo de ejercicio mejora la coordinación mano-ojo y puede ser muy beneficioso para recuperar la habilidad de agarrar y manipular objetos pequeños.
5. Ejercicios de marcha
Si el ACV ha afectado la capacidad de caminar, es importante reeducar al cuerpo para hacerlo de manera segura y eficiente. Los ejercicios de marcha ayudan a corregir patrones de marcha alterados y mejorar la movilidad general.
Ejemplo de ejercicio:
- Marcha asistida: Con la ayuda de un bastón, andador o una barra paralela, el paciente puede practicar caminar, centrándose en pasos lentos y deliberados, mientras mantiene el equilibrio.
6. Ejercicios cognitivos
No solo el cuerpo necesita rehabilitación después de un ACV, también la mente. Los ejercicios cognitivos ayudan a estimular la memoria, la atención y la resolución de problemas, aspectos que pueden verse afectados.
Ejemplo de ejercicio:
- Juegos de memoria: Actividades como recordar palabras, resolver rompecabezas o seguir instrucciones simples son útiles para mejorar la función cognitiva.
7. Terapia de espejo
Este es un enfoque terapéutico muy útil para aquellos que han perdido parcial o totalmente la movilidad en una extremidad. Se utiliza un espejo para engañar al cerebro y hacerle creer que la extremidad afectada está realizando el movimiento que en realidad está ejecutando la extremidad sana.
Ejemplo de ejercicio:
- Ejercicio de movimiento de dedos: El paciente observa en el espejo la mano sana moviéndose y trata de imitar esos movimientos con la mano afectada.
8. Ejercicios respiratorios
El control de la respiración puede verse afectado después de un ACV, lo que impacta la capacidad de hablar y realizar actividades cotidianas. Los ejercicios respiratorios ayudan a fortalecer los músculos del diafragma y mejorar el control de la respiración.
Ejemplo de ejercicio:
- Respiración diafragmática: Inhalar profundamente, llevando el aire al abdomen, y luego exhalar lentamente. Este ejercicio puede realizarse varias veces al día para mejorar la capacidad pulmonar y el control del habla.

¿Cuáles son las secuelas de un ACV?
Las secuelas de un Accidente Cerebrovascular (ACV), también conocido como ictus, varían ampliamente según la gravedad del evento, la localización en el cerebro y la rapidez con la que se recibió atención médica. Sin embargo, estas secuelas suelen clasificarse en varias categorías que afectan tanto las funciones físicas como las cognitivas y emocionales. Aquí están las principales secuelas que pueden presentarse tras un ACV:
1. Déficits motores
- Hemiplejia o hemiparesia: Uno de los efectos más comunes de un ACV es la debilidad o parálisis en un lado del cuerpo (hemiplejia) o una debilidad parcial (hemiparesia). Esto ocurre porque el ACV afecta las áreas del cerebro que controlan el movimiento en el lado opuesto del cuerpo.
- Dificultades en la coordinación (ataxia): Algunas personas pueden experimentar dificultades para coordinar sus movimientos, lo que afecta el equilibrio y la precisión al realizar tareas motoras.
2. Alteraciones sensoriales
- Pérdida de sensibilidad: Puede haber una disminución o pérdida de la sensibilidad en ciertas partes del cuerpo, lo que dificulta la percepción del tacto, temperatura o dolor.
- Alteración en la percepción del dolor: Algunos pacientes pueden desarrollar dolor neuropático, es decir, una sensación de dolor como quemazón, hormigueo o punzadas, aun sin una lesión física.
3. Problemas de lenguaje (afasia)
- Afasia expresiva o receptiva: Si el área del cerebro que controla el lenguaje se ve afectada, la persona puede tener dificultades para hablar (afasia expresiva), comprender el lenguaje hablado o escrito (afasia receptiva) o ambas. Estos problemas pueden afectar significativamente la comunicación.
4. Problemas cognitivos
- Deterioro de la memoria: La memoria a corto y largo plazo puede verse comprometida, dificultando recordar eventos recientes o realizar tareas que requieren recordar secuencias de pasos.
- Problemas de atención y concentración: Es común que las personas tengan dificultades para concentrarse en tareas específicas o mantener la atención durante períodos prolongados.
- Alteraciones en la planificación y toma de decisiones: Las funciones ejecutivas, como la capacidad de planificar, organizar y tomar decisiones, pueden verse gravemente afectadas.
5. Alteraciones visuales
- Hemianopsia: Esto implica la pérdida de la mitad del campo visual en uno o ambos ojos, lo que puede dificultar la lectura, la movilidad y la interacción con el entorno.
- Visión doble (diplopía): Algunas personas pueden ver imágenes duplicadas debido a la falta de coordinación en los músculos que controlan los ojos.
6. Problemas emocionales y psicológicos
- Depresión y ansiedad: Las personas que han sufrido un ACV tienen un riesgo considerable de desarrollar depresión y trastornos de ansiedad. Estos cambios emocionales pueden estar relacionados con el daño cerebral y con el impacto de las secuelas físicas y cognitivas en la calidad de vida.
- Labilidad emocional: Algunos pacientes experimentan cambios repentinos e intensos en su estado emocional, como pasar rápidamente de la risa al llanto sin razón aparente, debido a alteraciones en el control de las emociones.
7. Trastornos del habla y deglución
- Disartria: Es una alteración en la capacidad de articular palabras de manera clara, lo que puede hacer que el habla sea lenta, incoherente o monótona.
- Disfagia: La dificultad para tragar alimentos o líquidos puede ser peligrosa, ya que aumenta el riesgo de neumonía por aspiración y malnutrición.
8. Fatiga post-ACV
- Muchas personas reportan una sensación de fatiga persistente y debilitante después de un ACV. Esta fatiga no se alivia con el descanso y puede dificultar la realización de actividades diarias.
9. Trastornos de la percepción y el reconocimiento
- Negligencia espacial unilateral: Esto ocurre cuando una persona no es consciente de un lado de su cuerpo o de su entorno, lo que lleva a ignorar objetos o estímulos en ese lado.
- Agnosias: Incapacidad para reconocer objetos, sonidos o rostros, a pesar de que los sentidos funcionen adecuadamente.
10. Incontinencia
- Algunos pacientes pueden experimentar incontinencia urinaria o fecal debido a la afectación en las áreas del cerebro que controlan la función de la vejiga y el intestino.
11. Trastornos de la marcha
- Las personas que han sufrido un ACV a menudo tienen dificultades para caminar debido a la debilidad muscular, la espasticidad o problemas de equilibrio. Pueden requerir dispositivos de asistencia como bastones o andadores.
Conclusión
La rehabilitación después de un accidente cerebrovascular es un proceso largo y desafiante, pero con la combinación adecuada de ejercicios y la guía de un equipo especializado, es posible recuperar muchas funciones perdidas. Es importante que los ejercicios sean supervisados por un especialista en neurorehabilitación, ya que cada persona tiene un proceso de recuperación único. La paciencia, la constancia y el apoyo de profesionales y seres queridos son esenciales para este camino de recuperación.
