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¿Cómo prevenir un infarto cerebral?

Autor: Giovana Fermat Roldán

¿Cómo prevenir un infarto cerebral?

El Accidente cerebrovascular (ACV) se define como el cese súbito del flujo sanguíneo a una parte del cerebro y se caracteriza por una deficiencia neurológica focal de comienzo repentino.

Las consecuencias del flujo reducido dependen de la circulación colateral cerebral y de cada individuo. La depleción de sangre y oxígeno al tejido provoca una cascada de eventos inflamatorios como formación de radicales libres y aminoácidos excitatorios extra celulares que dan lugar a una lesión en el tejido cerebral. 

La isquemia provoca necrosis celular al privar a las células de glucosa y esto impide la producción de ATP (adenosin trifosfato) en las mitocondrias. Si la interrupción del flujo persiste durante un período de 4 a 10min surgirá un infarto o muerte del tejido encefálico. Si este flujo se reanuda a muy breve plazo (usualmente en menos de 24h), puede haber recuperación plena del tejido y los síntomas serán transitorios.

Prevención secundaria

Para instaurar la prevención secundaria es importante la identificación clínica de causas cardiovasculares o de grandes vasos. Los estudios de imagenes (La resonancia magnética es más sensible y específica pero la tomografía axial computarizada tiene más disponibilidad) y electrocardiograma son estudios que pueden realizarse de forma seriada para el control y evolución del paciente.   

El manejo nutricional se basa en disminuir la carga de sodio y exceso de grasas y carbohidratos a la dieta, con un aumento en el consumo de proteínas. Hay evidencia de reducción de riesgo de otro evento en pacientes con enfermedad cardiovascular y evento cerebrovascular previo que se les provee de dieta mediterránea.

Hábitos de cese de fumado y actividad física regular disminuye la morbimortalidad en el paciente. Hay tres estrategias de tratamiento antiplaquetarios principales: (excepto en pacientes en quienes la terapia de anticoagulación está indicada), control de la presión arterial, y control de dislipidemia.

  • Control con antiplaquetarios

A menos de que se prescriba anticoagulación, todos los pacientes con accidente cerebrovascular (ACV) previo deben tomar terapia anti plaquetaria. Estudios indican que el uso de ácido acetilsalicílico (aspirina) reduce el riesgo de otro evento. Bajas dosis de aspirina (75 a 325 mg cada día) parecen ser tan efectivas como dosis altas para prevención de accidente cerebrovascular con un riesgo menor de efectos gastrointestinales. 

Las guías recientes de la Asociación Americana del Corazón indican que el uso único de aspirina, clopidogrel o la combinación de aspirina más dipiridamol son de 1ra línea para prevención secundaria del accidente cerebrovascular.

  • Control de la presión arterial

La presión arterial (P.A.) es el factor de riesgo que se debe modificar de manera más individual. Las recomendaciones dictan que hay beneficios cuando hay reducciones de 10/5 mmHg. Los tratamientos de primera línea recomendados en estos casos son diuréticos tiazida, bloqueadores de canal de calcio, inhibidores de enzima convertidora de angiotensina (IECA) y antagonistas de receptor de angiotensina (ARA II). Las guías de la Asociación Americana del Corazón recomiendan que la meta de P.A.S. en estos pacientes sea baja normal (120 – <130 mmHg).

  • Control de Dislipidemia

Hay beneficios en pacientes a los que se les trata agresivamente el LDL. Las guías de la Asociación Americana del Corazón recomiendan un nivel de LDL por debajo de 100 mg/dl para que se de una reducción de riesgo del 16% a 5 años utilizando atorvastatina 80 mg Via oral. Se debe de tener cuidado en pacientes que tienen antecedente de hemorragia intracerebral, ya que las estatinas poseen un cierto riesgo de aumento sobre este padecimiento.

Otros puntos que se consideran importantes para disminuir el riesgo de accidente cerebro vascular:

  • Rehabilitación:  

La Asociación Americana del Corazón recomienda la terapia de rehabilitación en el hogar siempre y cuando sea imperativo. Se recomienda el entrenamiento aeróbico, ejercicios para mejorar balance, flexibilidad, coordinación y ejercicios de resistencia. Terapia ocupacional y de lenguaje deben dirigirse a actividades que aumenten la independencia del paciente

  • Depresión:

Es necesario buscar signos de depresión en estos pacientes, y fomentar el fortalecimiento del núcleo familiar del paciente, ya que este padecimiento incrementa significativamente el riesgo de mortalidad y morbilidad de un segundo evento.

  • Diabetes Mellitus:

Existe una relación muy estrecha entre la diabetes mellitus (D.M.) y la enfermedad vascular, ya sea cerebral o cardíaca, lo cual se pone en evidencia a través de las lesiones que se establecen de forma gradual a nivel de los vasos sanguíneos de pequeño y gran calibre.

Dentro de los pacientes diabéticos con accidente cerebrovascular previo, los de mayor riesgo para presentar otro evento son los que tienen un mayor tiempo de evolución de la enfermedad y con un control metabólico deficiente sin titulación o revisión de tratamiento, o aquellos que hacen caso omiso a las orientaciones de su médico y mantienen una mala educación con respecto a su enfermedad.